Menor crecimiento, mayor inflación y aumento de la pobreza en América Latina


Los países de América Latina y el Caribe deben fortalecer sus políticas públicas para enfrentar la crisis derivada del impacto económico y social de la guerra en Ucrania. De acuerdo con un nuevo informe especial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, presentado el 6 de junio de 2002, los países de la región se encuentran ante una desaceleración de la actividad económica, una lenta y desigual recuperación de los mercados laborales y una mayor presión inflacionaria (especialmente en alimentos y energía). La conjunción de estos factores aumentará los niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.


En el informe especial “Repercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis?”, se prevé un crecimiento anual promedio del PIB de 1,8% en 2022, con una tendencia a regresar al lento patrón de crecimiento de 2014-2019 de solo 0,3% promedio anual. La inflación regional, que sigue la tendencia mundial, pasará de 6,6% en 2021 a 8,1% en 2022, señala el informe. La pobreza aumentaría de 29,8% en 2018 a 33,7% en 2022 y la pobreza extrema se incrementaría de 10,4% en 2018 a 14,9% este año. Esto implica que 7,8 millones de personas estarán en riesgo de caer en inseguridad alimentaria, cifra que se sumaría a los 86,4 millones que actualmente se enfrentan a esta situación en la región.


Con base en estas proyecciones, la CEPAL brinda recomendaciones de política pública, entre las que destacan:


1.-Política monetaria y fiscal procrecimiento y antiinflacionaria


• Continuar utilizando la política fiscal como elemento central de la política de desarrollo y aumentar el espacio fiscal mediante el aumento de los ingresos, redución de la evasión, reorientación del gasto tributario y mayor progresividad de la estructura tributaria.


• A fin de enfrentar la inflación minimizando los efectos negativos sobre el crecimiento y la inversión, combinar el uso de la tasa de interés de política monetaria con instrumentos macro prudenciales y cambiarios,.


2.-Seguridad en alimentos y fertilizantes


• Mantener abiertos los canales de comercialización internacional de alimentos y energía, promover acuerdos de contención de precios de la canasta básica con los productores y las cadenas de comercialización, impulsar al autoconsumo en las zonas productoras, y eliminar aranceles a la importación de granos y otros productos básicos.


• Reducir la dependencia de las importaciones de fertilizantes de origen fósil o mineral mediante aumentos en la eficiencia de su uso y el desarrollo de modalidades alternativas de fertilización.


3.-Seguridad energética: avanzar en la fuentes renovables


• Aumentar la participación de las energías renovables en la matriz energética; universalizar el acceso a la electricidad basada en fuentes renovables; aumentar la eficiencia energética en todos los sectores económicos, hogares e instituciones; fortalecer la complementariedad y la integración energética entre países para aprovechar economías de escala; y avanzar en la consecución de la seguridad energética regional y la resiliencia energética ante choques externos.


• Propuestas específicas:

i) avanzar en la integración energética regional;

ii) aumentar la participación de la sociedad en la renta económica de las materias primas y progresividad de los regímenes fiscales para que el aumento extraordinario de los precios de los commodities se refleje en la renta capturada;

iii) mecanismos regionales de diálogo y coordinación para el intercambio de experiencias sobre las respuestas a los efectos del conflicto, a fin de fortalecer la posición estratégica de la región a nivel global,

iv) mecanismos de estabilización de los precios de los combustibles que eviten que los aumentos de los precios internacionales se trasladen a la población y a los sectores productivos orientados al mercado interno, y

v) subsidios focalizados y temporales a los grupos de población más vulnerables y a los sectores económicos más relevantes en términos de transmisión de los efectos del alza de precios al resto de la economía.

La CEPAL concluye que la guerra de Ucrania ha acentuado la tendencia a una mayor regionalización del comercio y de la producción a nivel mundial. Señala que la región no puede sustraerse a esta tendencia, mediante la cual los países buscan una mayor autonomía estratégica en el abastecimiento de productos e insumos. Para el organismo, esta coyuntura representa una nueva oportunidad para dinamizar el proyecto de integración regional, poniendo en el centro la generación de cadenas productivas intrarregionales que reduzcan la excesiva dependencia de proveedores de fuera de la región.

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