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Invertir en las personas, priorizar la educación en América Latina

En la actualidad, 244 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar y 771 millones de adultos son analfabetos. Su derecho a la educación está siendo violado y es inaceptable. Es hora de transformar la educación.

¿Por qué es necesario invertir en educación?

Los números sobre la educación en el mundo que muestra la UNESCO alarman, y responden de forma contundente esta pregunta:


En el mundo existen alrededor de 244 millones de niños, niñas y jóvenes sin escolarizar.

En América Latina y el Caribe, para el año 2019, alrededor de 10,4 millones de niños, niñas y jóvenes se encontraban excluidos del acceso a la educación primaria y secundaria. Estas cifras se incrementaron durante la pandemia.


Cerca de 617 millones de niños y adolescentes no saben leer ni tienen conocimientos básicos de matemáticas.

“Los números hablan por sí mismos, e invitan a debatir en profundidad la problemática y a actuar, con urgencia, en buscar de posibles soluciones que tengan como objetivo la recuperación del aprendizaje a corto y largo plazo. El mundo y específicamente la región de América Latina y el Caribe, pide a gritos invertir en el presente y futuro de los niños, niñas y jóvenes postergados, por ello es clave hacerlo en educación”, afirmó Nicolás Schenquerman, Regional Manager de Matific para LATAM.


Una realidad de América Latina que enciende alarmas


De acuerdo al Banco Mundial, América Latina sufrió una “catástrofe educativa” durante la pandemia del COVID-19. La emergencia sanitaria afectó de lleno en el ámbito educativo, no sólo se incrementó el índice de abandono y deserción escolar en todos los niveles, sino también en los puntajes en asignaturas fundamentales como lengua y matemáticas, retrocediendo a niveles de más de una década.


Recorriendo algunos países de América Latina y el Caribe, se advierte un claro retroceso en el aprendizaje de las ciencias matemáticas, entre otros conocimientos básicos y fundamentales, para el desarrollo, crecimiento e inserción social a lo largo de la vida.


En Argentina, el pasado año el Ministerio de Educación de la Nación dio a conocer los resultados de las pruebas Aprender 2021, donde en Matemática el 22,1% de las y los estudiantes alcanzaron el nivel básico, mientras que el 23,1% obtuvo un nivel por debajo del básico, lo que significa 3,5 puntos porcentuales más de estudiantes que se ubican en la categoría más baja de desempeño en relación con los resultados arrojados por el mismo estudio en 2018.


En Colombia, en las últimas Pruebas PISA -el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, muestra que cerca del 35% de los estudiantes colombianos alcanzaron el Nivel 2 en matemáticas.


En Perú, los últimos resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) y la Evaluación Muestral de Estudiantes (EM), revelaron que el rendimiento en matemáticas de los niños y niñas peruanos ha empeorado, especialmente en los estudiantes de escuelas públicas peruanas. El informe señala que solo el 14,6% de los alumnos de segundo grado resuelve con éxito operaciones matemáticas.


En Chile las estadísticas sobre conocimientos matemáticos son un poco más optimistas. En las últimas Pruebas PISA, si bien los chilenos se ubicaron muy por debajo de otros países y del promedio OCDE, obtuvo un promedio de 417 puntos, quedando por encima de 18 países participantes y por debajo de otros 53 países en matemáticas. Para destacar, es que Chile se ubicó como el mejor país de Latinoamérica en aprendizajes de matemáticas, aunque el porcentaje sigue estando por debajo del promedio general mundial.


En México, la última prueba del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea), que aplica el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), mostró que el 65% de alumnos de secundaria no pueden solucionar problemas matemáticos de quinto grado de primaria. El número es claro, 6 de cada 10 niños mexicanos tienen un nivel insuficiente en conocimientos básicos de matemáticas: sumar, restar, dividir o multiplicar.


Invertir en educación desde la primera infancia


Las etapas infantil y primaria resultan esenciales en el desarrollo del pensamiento matemático. En los últimos años se le ha prestado mayor atención, puesto que se ha observado que se trata de una materia compleja, la cual si no se potencia adecuadamente en la etapa infantil puede desencadenar dificultades futuras de aprendizaje.


“En estos tiempos donde todo está cruzado por la digitalización, es fundamental tomar conciencia y profundizar en el aprendizaje de las matemáticas, ya que éstas están presentes en todos los ámbitos, y son la base de las profesiones futuras. Atender estas dificultades a tiempo, invirtiendo en posibles mejoras y acompañamientos desde edades tempranas, es invertir en el futuro de los niños y niñas, es invertir en una sociedad más igualitaria y equitativa, principios por los cuales se celebra el Día Internacional de la Educación”, destacó Schenquerman.


Aprender jugando, con ayuda de la tecnología


La matemática es probablemente la asignatura más difícil y la más temida por todo niño, niña. Es así que en los últimos años tomó fuerza el concepto de gamificación aplicada a las matemáticas como a otras asignaturas. Aprender matemáticas jugando, fue encontrando su lugar dentro de muchos sistemas pedagógicos, porque se comprobó que, a partir del juego y de introducir actividades con un componente lúdico, cambió la relación de los alumnos con la matemática.


“Utilizar el juego y las tecnologías adaptativas para el aprendizaje de los números y sus problemas, permite derribar las barreras de acceso a los contenidos de matemáticas, y también acompañar a cada alumno de manera personalizada de acuerdo a sus tiempos y posibilidades. Para los docentes también es un aporte, ya que les ayuda a crear itinerarios de aprendizaje en función de cómo aprende cada alumno”, afirmó Vanina Mendiondo, Head of Sales para Matific en para LATAM.


Además, agregó que “mientras que para las escuelas es amigarse con los propios avances y bondades que trae consigo la tecnología, que lejos de suplantar llegó para complementar y ayudar en la evolución de los planes de estudios, como así también en acercar los conocimientos y aprendizajes a todos los niños, niñas y adolescentes en cualquier punto del planeta”.


10 desafíos para la educación en Argentina


Desde Argentinos por la Educación consideran de vital importancia que la educación esté en el centro del debate público, y para que ello ocurra es imprescindible la elaboración y publicación de datos que den cuenta el estado de situación. Partiendo de sus informes y datos, identificaron diez desafíos:

  • Reducir las desigualdades educativas. El 40% de los estudiantes que llegan al final de la secundaria están en situación de pobreza. El nivel socioeconómico de las familias incide con fuerza en las trayectorias: entre los alumnos en situación de pobreza, solo el 14% tiene buen desempeño en Aprender.

  • Mejorar las trayectorias educativas. Solo el 16% de los estudiantes que comienzan primer grado llegan al final del secundario en el tiempo esperado y con los conocimientos satisfactorios de Lengua y Matemática.

  • Fortalecer los aprendizajes de los estudiantes. Los resultados del operativo Aprender 2021 mostraron una importante caída en el desempeño en Lengua con respecto a la evaluación pre pandemia. Este año se conocerán los resultados de Aprender 2022 para el nivel secundario: será clave aprovecharlos para diseñar políticas y estrategias pedagógicas de mejora.

  • Ampliar el acceso al nivel inicial. El acceso al jardín de infantes ha crecido en los últimos años, pero aún falta avanzar en sala de 4 (con una cobertura del 89,1%) y, especialmente, en sala de 3 (42,3%). En Argentina la sala de 5 es obligatoria desde 1993 y la sala de 4, desde 2014. Si bien la sala de 3 no es obligatoria, la ley establece que los gobiernos deben garantizar su universalización.

  • Avanzar con la extensión de la jornada escolar. El Ministerio de Educación de la Nación impulsó en 2022 la extensión de la jornada simple de 4 a 5 horas en las escuelas primarias, sumando una hora diaria de clase para reforzar los aprendizajes de Lengua y Matemática. En 2019, solo el 14,1% de los estudiantes de primaria asisten a escuelas con jornadas completas o extendidas.

  • Jerarquizar la profesión docente. Los docentes ganan menos que otros profesionales con formación similar: la enseñanza se ubica en el puesto 15 en un ranking de ingresos de 18 actividades desempeñadas por trabajadores con educación terciaria o superior.

  • Sostener el financiamiento. En los últimos 10 años hubo recortes interanuales en el presupuesto educativo. En 2014 (-2,9%), 2018 (-9,2%), 2019 (-6,9%) y 2020 (-15,6%). Garantizar el financiamiento es una responsabilidad compartida de la Nación y las jurisdicciones, y requiere no solo la asignación de los recursos necesarios, sino también una ejecución eficiente. Según la Ley de Educación Nacional, deberíamos invertir el 6% del PBI en educación.

  • Garantizar el calendario escolar. En los últimos dos años el promedio de días de clase en el calendario escolar aumentó de 178 a 184. En 2022 todas las provincias planificaron al menos 180 días de clase, según lo establece la ley desde 2003.

  • Consolidar el sistema nacional de información digital. Aunque se creó en 2012, el Sistema Integral de Información Digital Educativa (SInIDE) aún no ofrece un sistema de información educativa nominal (es decir, individualizada por estudiante) con cobertura nacional. Se trata de una herramienta clave para la gestión educativa y para el trabajo pedagógico, que facilitaría un mejor seguimiento de las trayectorias educativas de cada estudiante.

  • Habilitar espacios de participación para las familias. En octubre del año pasado, más de 300 personas participaron del Tercer Encuentro Nacional de Familias por la Educación en Rosario (ENFE). En el “Manifiesto por la Educación”, documento de cierre del encuentro, pidieron a las autoridades una mayor escucha y la apertura de espacios de participación institucional de las familias. Sus voces pueden enriquecer el debate educativo.

La lista podría ampliarse: estos 10 desafíos no son los únicos ni tampoco pueden abordarse de manera aislada. Ninguno de ellos exige una refundación del sistema educativo: es necesario, en todo caso, poder reconocer lo que se ha hecho bien a lo largo de distintas gestiones de gobierno y en los distintos niveles del sistema –nacional, provincial, municipal– para poder encarar lo que falta.


Nuestro deseo es que en este año electoral, los argentinos seamos capaces de construir los consensos imprescindibles para garantizar el derecho a la educación para todos los niños, niñas y adolescentes de nuestro país.

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