Colombia, el 5.º país con mayor orfandad por covid-19


Casi 2 millones de niños y adolescentes menores de 18 años en todo el mundo han perdido a su padre, madre o cuidador por culpa de la pandemia. Y Colombia figura como el quinto país donde esta tasa de orfandad es mayor.


Así lo explica un informe publicado en las últimas semanas por la revista médica británica The Lancet, el cual fue elaborado por académicos de la Universidad de Harvard, el Imperial College de Londres, la Universidad de Oxford, el University College de Londres y la Universidad de Ciudad del Cabo, e instituciones como el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El análisis se hizo con base en datos sobre covid-19 proporcionados por la Johns Hopkins University.


Los autores del documento, que evaluaron estadísticas de fallecimientos entre marzo del 2020 y abril del 2021, aseguran que el número de huérfanos a esa fecha era de 1,5 millones y pudo haber aumentado incluso a cerca de dos millones en los últimos tres meses.


Al respecto, la investigadora Susan Hillis, que estuvo al frente de este estudio, dijo: “Nuestras estimaciones del número de niños afectados, que se acaban de publicar, indican que por cada dos personas que mueren por covid-19, un niño queda huérfano tras enfrentar la muerte del padre o la madre, o del abuelo o la abuela que lo cuidaba y que vivía en su casa”.


Cabe aclarar que este estudio tuvo en cuenta el concepto de orfandad aportado por la Unicef, que se refiere a la muerte de uno o de ambos padres, y al fallecimiento de cuidadores que ejercen la custodia del menor de edad.


La situación en Colombia es preocupante. De acuerdo con el informe, en el país por cada 1.000 niños, 2,3 han perdido a sus cuidadores. Esta es la quinta cifra más alta en el mundo y hace parte de un puñado de diez países en los que dicha tasa de orfandad está por encima de 1.


Precisamente, en este grupo de los países más afectados predomina la presencia de naciones latinoamericanas. Perú ocupa el primer lugar, con 10,2 huérfanos por cada 1.000 niños, seguido por Sudáfrica (5,1), México (3,5), Brasil (2,4), Colombia (2,3), Irán (1,7), Estados Unidos (1,5), Argentina (1,1), Rusia (1,0) y Polonia (1,0)


Es importante resaltar que estas tasas se obtuvieron tras analizar datos acumulados hasta abril de este año, lo que quiere decir que hoy son más altas. En ese momento, el número de niños que en Colombia quedaron en la orfandad luego de 13 meses de pandemia se estimó en 29.000.


Esta cifra, no obstante, fue actualizada por el Imperial College de Londres, que estima que contando los días más fuertes de la tercera ola del virus en el país, para comienzos de agosto ya eran 49.300 los menores de edad que habían perdido a uno o a ambos padres por covid-19, es decir, 20.000 más en apenas tres meses.


Estos mismos números suben a 55.000 si se suman los casos de pérdida de los abuelos que tenían la custodia o ejercían como cuidadores primarios de los niños.


También se revela que serían 82.700 los niños y adolescentes que afrontaron la muerte de sus padres y abuelos, contando a aquellos que se desempeñaban como cuidadores secundarios.


Graves afectaciones a la niñez


De acuerdo con Hillis, “los impactos económicos, de desarrollo y psicológicos en estos niños tendrán repercusiones en distintas generaciones, un trágico legado de la mortalidad relacionada con el covid-19”.


El panorama no es alentador, advierten los expertos, dado que se cree que esta situación causaría un serio impacto en la vulneración de los derechos de la niñez, en especial en países con altos índices de desigualdad, como Colombia. “Las amenazas de la pobreza, la malnutrición, el desplazamiento y la separación de los hermanos u otros miembros de la familia, la deserción escolar, la violencia y el matrimonio infantil pueden surgir repentinamente de la caja de Pandora”, explica la investigadora.


El informe sugiere que se deben sumar las graves afectaciones en el desarrollo socioemocional, debido a que cuando muere uno de los padres, los hijos a menudo experimentan problemas de salud mental como depresión, ansiedad y síntomas de estrés postraumático, así como el abandono escolar, baja autoestima y aumento de las conductas sexuales de riesgo.


En esto concuerda Ricardo Celis, psicólogo pediátrico, quien lleva años tratando estrés postraumático en menores de edad: “Los niños no cuentan con la facultad de enfrentar un duelo de manera repentina. Y lo que estamos viendo es un aumento en la atención a pacientes de este tipo desde que empezó la pandemia”.


Además, la muerte de uno de los padres a menudo reduce los ingresos de la familia, lo que hace más difícil atender las necesidades básicas de los pequeños.


Por lo anterior, los autores del informe formulan varias recomendaciones. Estas pasan por fortalecer los sistemas de salud y apoyar la vacunación para detener la llamada “ola de orfandad”; ejecutar programas de transferencias de efectivo para proporcionar ingresos a los niños y sus familias, y hacer intervenciones psicosociales en las comunidades más afectadas.

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